Tipo de interés
Si los tipos suben, el precio de su bono baja. Solo importa si vende antes del vencimiento, pero puede importar mucho en plazos largos.
Letras del Tesoro, bonos y obligaciones del Estado, deuda de empresas: qué se paga, qué se cobra y qué puede salir mal. Un curso de lectura, no una recomendación de compra.
La renta fija suele presentarse como la parte «tranquila» de una cartera. Es una idea útil, pero incompleta: un bono tiene un precio que cambia cada día, un emisor que puede atravesar dificultades y un calendario de pagos que conviene saber leer.
En Orovanta explicamos esos mecanismos con ejemplos numéricos sencillos y supuestos declarados, para que usted pueda interpretar por su cuenta una ficha de emisión o el resultado de una subasta del Tesoro Público.
Un bono es un préstamo troceado en títulos. Quien lo adquiere presta dinero a un Estado o a una empresa a cambio de unas condiciones fijadas de antemano.
Cuando un Estado o una empresa necesita financiación, puede pedirla a un banco o dirigirse directamente a los inversores emitiendo valores de deuda. Cada título representa una pequeña parte de ese préstamo y recoge por escrito las reglas del juego: cuánto se devolverá, cuándo y qué intereses se pagarán mientras tanto.
Lo «fijo» de la renta fija son esas reglas, no el resultado. Si usted conserva el título hasta el final y el emisor cumple, sabrá de antemano los importes que recibirá. Si lo vende antes, el precio dependerá del mercado en ese momento, y si el emisor tiene problemas, los pagos pueden retrasarse o reducirse.
Por eso estudiar renta fija consiste, sobre todo, en entender tres relaciones: entre el cupón y el precio, entre el precio y los tipos de interés del mercado, y entre la solvencia del emisor y la rentabilidad que se le exige.
En España, la deuda del Estado la emite el Tesoro Público mediante subastas periódicas y se agrupa en tres familias según su plazo. Las empresas emiten bonos y pagarés con estructuras más variadas, que exigen leer el folleto con atención.
Todo bono convencional se reduce a un calendario de flujos de dinero. Dibujarlo es la mejor manera de entenderlo.
El diagrama recoge el caso más sencillo: un bono con cupón fijo anual. Se lee de izquierda a derecha, como una línea de tiempo.
Las Letras del Tesoro son el caso extremo: no tienen cupones. Se compran por menos de su nominal y la diferencia es el rendimiento. Por ejemplo, pagar 970 € por una Letra a doce meses que devolverá 1.000 € equivale a un rendimiento aproximado del 3,09 % (30 / 970), antes de comisiones e impuestos y con un cálculo simplificado.
Las tres familias de deuda del Tesoro Público comparten emisor y nominal; se diferencian, sobre todo, por el plazo.
| Rasgo | Letras del Tesoro | Bonos del Estado | Obligaciones del Estado |
|---|---|---|---|
| Plazo | Hasta 12 meses (habitualmente 3, 6, 9 y 12) | Entre 2 y 5 años | Más de 5 años (habitualmente 10, 15 o 30) |
| Cómo rinden | Al descuento: se compran por debajo del nominal, sin cupón | Cupón fijo anual | Cupón fijo anual |
| Nominal por título | 1.000 € | 1.000 € | 1.000 € |
| Sensibilidad del precio a los tipos | Baja | Media | Alta |
| Uso habitual | Liquidez a corto plazo | Horizontes intermedios | Horizontes largos, con mayor oscilación del precio |
Las empresas también emiten deuda. La mecánica es la misma (nominal, cupón, vencimiento), pero aparecen matices que en la deuda del Estado apenas importan: la solvencia de la compañía, la prelación del bono frente a otros acreedores, cláusulas de amortización anticipada o cupones que se calculan con una referencia variable más un diferencial.
Como el riesgo de impago suele ser mayor que el de un Estado con buena calificación, los inversores exigen una rentabilidad adicional. Esa diferencia se llama diferencial o spread, y es una forma de poner precio al riesgo de crédito, no un regalo.
Además, muchas emisiones corporativas tienen importes mínimos elevados o poca negociación en el mercado secundario, lo que puede dificultar venderlas antes del vencimiento a un precio razonable.
Cuando los tipos de interés del mercado suben, el precio de los bonos ya emitidos baja, y al revés. Es la idea más importante de todo el aula.
Imagine que posee un bono que paga un cupón del 3 %. Si al día siguiente se emiten bonos parecidos que pagan un 4 %, nadie querrá pagar por el suyo lo mismo que antes: su precio tendrá que bajar hasta que, sumando cupones y nominal, ofrezca a un nuevo comprador una rentabilidad similar a la del mercado.
Esa rentabilidad que se obtiene comprando hoy a un precio dado y conservando el título hasta el vencimiento es la TIR (tasa interna de rentabilidad). El cupón no cambia nunca; lo que se ajusta es el precio, y con él la TIR.
El precio teórico se calcula descontando cada flujo futuro al tipo de mercado: cada cupón y el nominal se dividen por (1 + tipo) elevado al número de años que faltan para cobrarlos.
Bono a cinco años, nominal 1.000 €, cupón anual del 3 %. Si el tipo de mercado para ese plazo y ese emisor pasa del 3 % al 4 %, el precio teórico es:
30/1,04 + 30/1,04² + 30/1,04³ + 30/1,04⁴ + 1.030/1,04⁵ = 955,48 €
Quien lo compre a ese precio y lo conserve hasta el vencimiento obtendrá una TIR del 4 % (suponiendo que el emisor cumple y que los cupones se reinvierten a ese mismo tipo, antes de comisiones e impuestos).
| Tipo de mercado | Precio teórico | Variación |
|---|---|---|
| 2 % | 1.047,13 € | +4,71 % |
| 3 % (igual al cupón) | 1.000,00 € | 0,00 % |
| 4 % | 955,48 € | −4,45 % |
| 5 % | 913,41 € | −8,66 % |
La duración resume cuánto tiempo, en promedio ponderado, tarda usted en recuperar los flujos del bono. Para el ejemplo es de unos 4,72 años; su versión «modificada» (4,58) estima que una subida de un punto en los tipos rebajaría el precio en torno a un 4,58 %. El cálculo exacto da un 4,45 %: la pequeña diferencia se debe a la convexidad.
A más plazo, más duración y más sensibilidad. Con el mismo cupón del 3 % pero vencimiento a diez años, la misma subida de un punto llevaría el precio teórico a 918,89 €, una caída del 8,11 %.
«Fija» no significa «segura». Estos son los riesgos que aparecen en cualquier folleto y que conviene reconocer.
Si los tipos suben, el precio de su bono baja. Solo importa si vende antes del vencimiento, pero puede importar mucho en plazos largos.
El emisor puede retrasar pagos, reestructurar la deuda o no devolverla. Es el riesgo central de los bonos corporativos y no es nulo en la deuda pública.
Puede no haber compradores suficientes cuando usted quiera vender, o hacerlo solo con un descuento notable sobre el precio teórico.
Un cupón fijo pierde poder adquisitivo si los precios suben más de lo previsto. Lo relevante es la rentabilidad real, descontada la inflación.
Los cupones que cobre tendrán que invertirse a los tipos de ese momento, que pueden ser más bajos que los de partida.
Algunos bonos permiten al emisor devolverlos antes de tiempo, normalmente cuando le conviene a él, no a usted.
Las agencias de calificación crediticia resumen en una escala de letras su opinión sobre la capacidad de un emisor para pagar su deuda. Es una opinión, no una garantía, y puede cambiar con el tiempo.
Un rating más bajo suele ir acompañado de una TIR más alta. Esa rentabilidad extra es la compensación que el mercado exige por un riesgo mayor, no una oportunidad gratuita.
Dos bonos a cinco años: uno de un Estado con calificación alta, con una TIR del 3 %, y otro de una empresa con calificación BB, con una TIR del 6 %. El diferencial es de 3 puntos.
Esa diferencia no indica que el segundo sea «mejor». Indica que el mercado asigna a la empresa una probabilidad de impago apreciablemente mayor. Si el emisor no paga, la pérdida puede ser muy superior a los cupones cobrados.
El folleto es largo a propósito: contiene todo lo que el emisor está obligado a contar. Este es un orden de lectura razonable.
Los folletos de las ofertas públicas aprobadas en España quedan registrados en la CNMV, que publica la información para inversores. Para la deuda del Estado, el Tesoro Público difunde las condiciones de cada emisión y los resultados de las subastas.
Una selección del glosario completo que recibirá por email al inscribirse en el seminario.
No. La primera sesión parte de cero y los cálculos se explican paso a paso con una calculadora corriente. Basta con saber operar con porcentajes.
No. Orovanta es un proyecto educativo: no comercializa productos financieros, no recibe dinero de los participantes para invertir y no recomienda comprar ni vender ningún valor concreto. Los ejemplos son siempre hipotéticos.
No. El precio de un bono puede bajar si suben los tipos, el emisor puede no pagar y puede ser difícil vender antes del vencimiento. Incluso conservándolo hasta el final, la inflación puede reducir el valor real de lo cobrado.
Lo venderá al precio de mercado de ese día, que puede ser superior o inferior al que pagó. Además cobrará el cupón corrido y, en su caso, pagará comisiones. El resultado final solo se conoce de antemano si se mantiene hasta el vencimiento y el emisor cumple.
Se pueden adquirir en las subastas del Tesoro Público, directamente o a través de una entidad financiera, o en el mercado secundario. En el seminario explicamos cómo funcionan las subastas y cómo leer sus resultados, sin recomendar ninguna vía concreta.
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